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3 oct 2014

Nuestra posición sobre Podemos, Ganemos... y la acción misma de votar

Desde CNT hacemos un llamamiento a tomar el control de nuestras propias vidas y a organizarnos, porque para cambiar las cosas hacen falta personas que hagan, no que deleguen. En CNT promovemos la abstención activa, Podemos perder el tiempo votando... O podemos organizarnos

Votar: dícese de aquel acto de irresponsabilidad que consiste en meter una papeleta en una urna y esperar a ver qué pasa.

Y decimos irresponsabilidad porque supone delegar nuestro poder de decisión, nuestro juicio y nuestra capacidad de organizarnos y convivir. Esta delegación supone la anulación de la autorregulación de la sociedad por sí misma quedando subyugada al poder económico y político de unos pocos. Esta delegación supone que aceptamos lo que ellos decidan.

Algunos argumentos utilizados para convencerte de votar:

"Si no vas a votar no tienes derecho a quejarte". Fruto de una distorsión absoluta del funcionamiento de las estructuras políticas y ante la cual quizás lo mejor es responder con otra frase categórica que dice que "la queja es el muro que separa la necesidad de la acción, lo que hay que hacer es actuar".

"Hay que votar porque vivimos en democracia". Demo=pueblo, Cracia=poder. Parece un chiste de Mafalda.

"Son las normas del juego que hemos aceptado todos". Considerar que la constitución del 78 ha sido decidida por todos, es mucho decir, y ya no solo por su cuestionable proceso de "transacción" política, por los condicionantes de presión y chantaje de dicho referéndum, sino por una cuestión simplemente biológica, pues nadie que tenga menos de 56 años tuvo siquiera la oportunidad de votarla.

"Hay que parar a la derecha". Argumento utilizado cual "hombre del saco" por quienes se reclaman de izquierdas... pero que cuando llegan al poder llevan a cabo políticas de derechas.

"La política es un servicio público". La clase política, permitid la ironía, sí que está bien privatizada. Viendo a quién favorecen con sus decisiones, llamarles servidores públicos es una broma.

"Hay que votar porque los políticos nos representan". Curioso truco de magia a través del cual depositando un papel en una urna y a imagen y semejanza de Dios, que está en todas partes y todo lo sabe, este poder pasa al político que lo utilizará para solucionar nuestros problemas. Salta a la vista que los votantes no hacen seguimiento de los incumplimientos del "programa electoral" de los partidos cuando gobiernan.

MÁS DE LO MISMO O LAS FALSAS ILUSIONES

Es necesario cuidarse de los nuevos grupúsculos políticos que, en el actual contexto de hastío popular, tratan de renovar las esperanzas en el parlamentalismo. Bajo una apariencia rupturista y radical (recuperar los espacios de debate e intervención ciudadana, eso sí, sin decirnos cómo...) nos venden una vez más la misma moto, basada en la delegación política mediante votaciones, y que se evidencia en un programa electoral populista (sólo se significan en las cuestiones actualmente más mediáticas). Esto, cuando no encarnan directamente un fascismo de nuevo cuño. No nos ofrecen soluciones en el mundo laboral, siendo este el ámbito que más tiempo nos ocupa en la vida y el pilar sobre el que se sustenta todo lo demás. Sus programas carecen de cualquier estrategia para salir del binomio capitalismo-estado, quedándose solamente en ofrecer la promesa de un capitalismo con rostro humano bajo la tutela de un gobierno formado, esta vez sí, por personas honradas.

¿Y QUÉ ALTERNATIVAS HAY?

Están muy interesados en que tengamos miedo al cambio, en hacernos creer que vivimos en el mejor de los sistemas posibles, porque si no, "nos comeríamos unos a otros".

La antropología política nos muestra distintos ejemplos reales de múltiples tipos de estructuras sociales que han vivido de forma horizontal durante miles de años.

La historia ofrece múltiples ejemplos de estructuras sociales horizontales creadas por el movimiento obrero, desde el colectivismo, al comunismo libertario o al mutualismo.

A día de hoy también surgen ejemplos de búsqueda de alternativas, desde los grupos de consumo a las cooperativas integrales.

Desde CNT hacemos un llamamiento a tomar el control de nuestras propias vidas y a organizarnos, porque para cambiar las cosas hacen falta personas que hagan, no que deleguen. En CNT promovemos la abstención activa, pues no se trata sólo de no legitimar sus procesos electorales (desmovilizándonos y acomodándonos, esperando pasivamente que otros hagan nuestro trabajo), sino de participar directamente en la solución de nuestros problemas, agrupándonos en colectivos y organizaciones horizontales y asamblearias, manteniendo la independencia económica y política, sin injerencias, y al servicio de los intereses de la clase trabajadora.



Indymedia Barcelona

Estrategias de manipulación de la asamblea

Extraído de "Consciencia y Rabia"


Ante la proliferación de un falso fenómeno “asambleario” como marketing político (Podemos, PSOE, IU, etc..) recuperamos un fragmento de una ponencia editada por la CNT de Oviedo sobre la asamblea en el que se explican las maneras de evitar manipulaciones en las mismas.  La clase política, ante la pérdida masiva de apoyos populares, e influida por los movimientos asamblearios surgidos al calor del 15M, recurre ahora a la terminología clásica de la democracia directa para dar una imagen participativa. El hecho de que Podemos o el PSOE hayan descubierto las asambleas no significa que sean asamblearios, lo mismo que el hecho de que algunos partidos de izquierdas se autodenominen federalistas tampoco les ha hecho abandonar su centralismo. Dichas asambleas no son tales y tan sólo conservan la cáscara porque la esencia de una metodología asamblearia es incompatible con la participación en el circo político parlamentario de delegación y representatividad. La cultura asamblearia es rigurosa y tiene su método. No es la algarada, el mitin y los aplausos a los dirigentes sino la base de un modelo social sin Estado y sin gobierno, algo que ni Podemos ni mucho menos el PSOE pretenden.

Estrategias de manipulación de la Asamblea

1. Mediante su convocatoria: los responsables de convocar la Asamblea, modifican el lugar, la fecha o la hora de su celebración, y proceden a notificar tales cambios a los asamblearios que consideran “molestos” con calculada demora, a fin de excluirlos legalmente. Si consideran que su posición (de fuerza) se lo permite, también pueden no notificarlos, sin más.

2. Mediante la confección del Orden del Día: los responsables de elaborar el Orden del Día de la Asamblea elaboran uno a su medida. Si se ven a obligados a incluir asuntos que los interesados demandan expresamente, entonces olvidan incluirlos todos, o los redactan de forma incompleta o poco clara para que no susciten demasiado consenso.

3. Mediante su dirección formal: los responsables de moderar la Asamblea, ordenar los turnos de palabra y tomar nota de las intervenciones y los acuerdos, desempeñan la tarea con una eficacia tal, que en la Asamblea sólo intervienen mayoritariamente quienes ellos quieren, y en las Actas sólo se reflejan sus propios posicionamientos u otros asimilables.

4. Mediante la pre-asamblea: como la estrategia anterior requiere cierta habilidad, es más común que los manipuladores, una vez conocido el Orden del Día a tratar, se reúnan con antelación a la misma para fijar posturas conjuntas y forzar la toma de acuerdos en una u otra dirección.

5. Mediante el antidirigismo: en este caso los manipuladores consiguen que la Asamblea renuncie a que nadie la dirija, y en particular, a que nadie levante Acta de lo que en ella suceda. Así es más fácil que surjan acuerdos “respaldados” con más votos que asamblearios presentes, o en su defecto, que los manipuladores sostengan que lo que se acordó en su momento fue A y no Z.

6. Mediante debates ficticios: los manipuladores, a fuerza de magnificar las diferencias entre las distintas opiniones y posturas expresadas en el debate, prolongan éste innecesariamente con el único fin de agotar a la Asamblea, evitar el consenso y forzar una votación.

7. Mediante mayorías ficticias: cuando en la Asamblea participan individuos, los manipuladores se cuidan de comparecer en número suficiente para asegurarse la mayoría absoluta. Si no son bastantes, comprometen a otros posibles asamblearios (poco o nada informados) para que asistan y voten con ellos por simpatía.

8. Mediante la rueda de intervenciones: cuando los manipuladores no pueden asegurarse la fuerza del número, se ubican en lugares distintos de la sala -como si no se conocieran entre ellos-y solicitan una y otra vez la palabra para insistir en sus propias posturas y en el rechazo de las ajenas, dando la impresión de que ellos expresan el sentir general de la Asamblea.

9. Mediante el refrendo popular: variante de la anterior. En este caso los manipuladores refrendan con exclamaciones o aplausos la intervención de alguno de ellos. En ocasiones, toman la palabra uno tras otro sólo para ponderar el sentido común de lo que acaba de decir un colega.

10. Mediante cortinas de humo: desplegando la cortina de humo del democratismo (o de cualquier otro “ismo” que resulte conveniente), los manipuladores tratan de hacer creer a los partícipes de la Asamblea que nadie es tanto como ellos. Así sus manejos pueden pasar más “inadvertidos”, o cuando menos, parecer justificados.

11. Mediante la subversión dialéctica: estrategia que admite múltiples procedimientos. En unas ocasiones, cuando los debates se tornan largos e intrincados, los manipuladores se toman el esfuerzo de resumir para la concurrencia las distintas posturas existentes. Pero lo hacen tendenciosamente, sesgando los argumentos ajenos y plagándolos de contradicciones para que parezcan -en contraste con los suyos-mucho menos razonables. En otras ocasiones (si hilan más fino) simulan secundar cualquier postura que presumiblemente goce del apoyo mayoritario de la Asamblea para, a lo largo del debate, ir reinterpretándola a su conveniencia y, al final, conseguir un acuerdo alineado con su criterio.

12. Mediante turnos cerrados de palabras: supuesto en el que los manipuladores proponen que, a partir de la última palabra concedida, se considere cerrado el turno de intervenciones. Lógicamente, tal propuesta aparece cuando, uno tras otro, los manipuladores han solicitado la palabra y pueden acapararla durante todo lo que resta del debate, de forma que sus argumentos sean los últimos que la Asamblea escuche antes de proceder a la adopción de acuerdos.

13. Mediante las falsas alternativas: los manipuladores consiguen forzar en la Asamblea una votación entre dos propuestas aparentemente opuestas cuando, en realidad, ellos mismos han presentado las dos, y ambas responden a sus intereses.

14. Mediante el economicismo: los manipuladores intentan arrebatar a determinados miembros de la Asamblea su derecho al voto, vinculando su capacidad decisoria al cumplimiento (parcial o defectuoso) de compromisos económicos… previamente acordados a iniciativa suya.

15. Mediante el sistema de votación: cuando los manipuladores creen no tener asegurada una mayoría decisiva, suelen calificar de poco democrático el sistema de votación a mano alzada, y proponer otro que salvaguarde derechos “irrenunciables” como el de la intimidad o el de la privacidad (en realidad, lo que les interesa en una votación secreta es responsabilizarse del recuento de las papeletas).

16. Mediante la revisión de acuerdos: los manipuladores plantean sin descanso en cada Asamblea cuestiones sobre las que ya hay tomados Acuerdos con la sola intención de modificarlos a su conveniencia.

17. Mediante la perversión de acuerdos: los manipuladores se ofrecen a poner en práctica los Acuerdos adoptados por la Asamblea, pero sólo para vaciarlos de contenido o para aplicarlos en los aspectos que a ellos interesan, y no en su totalidad.

18. Mediante el boicot pasivo: los manipuladores se comprometen a poner en práctica Acuerdos a los que son contrarios para, a la hora de la verdad, eximirse de su responsabilidad con cualquier excusa, o permitir que prescriban si están sujetos a plazo.

19. Mediante el boicot activo: los manipuladores intervienen en la Asamblea con ánimo de romperla y evitar que adopte acuerdos.

20. Mediante el autocratismo: los manipuladores consiguen convencer a los demás de que las Asambleas son siempre difíciles y tediosas, y que es mucho más “operativo” delegar en ellos la toma de algunas decisiones y la dirección de los asuntos más urgentes. Las Asambleas se limitan entonces a refrendar lo que otros acuerdan: han quedado reducidas a un mero cuerpo electoral.