23 jun. 2014

Crónica de las charlas "Ecología Social"











El martes 17 tuvo lugar la primera de las charlas "Ecologismo Social", impartidas por las compañeras del colectivo Ben Magec. en el local del SOV, en Taco.

Yasmina comenzó la intervención exponiendo el origen de los conflictos ecosociales en Canarias, localizándolos temporalmente con el inicio del poblamiento de las islas. Sin embargo el primer gran conflicto tuvo lugar con la estratificación social tras la colonización, y los posteriores monopolios que se tradujeron en modelos de producción muy especializados, monocultivos como el de la caña de azúcar primero y luego el plátano, sector que aún hoy actúa de lobby en la Unión Europea, imponiendo los condicionamientos que evitan el aumento de la soberanía alimentaria en las islas.

El segundo gran conflicto ecosocial fue la desvinculación entre población y el entorno natural. Esta desafección por el medio se produjo como consecuencia de una mala praxis, en algunos casos violenta como fue el asesinato de cabreros que habitualmente ejercían el pastoreo en lo que hoy es el Parque Nacional Teide.
Unido a esta alienación de la población por el medio natural, se produjo una deslocalización de los recursos naturales que con el tiempo ha creado un espejismo en cuanto a la explotación de estos, haciendo creer que hoy consumimos menos recursos que en el pasado, cuando en realidad lo que sucede es que esta explotación no está concentrada territorialmente.

El tercer gran conflicto fue el cambio de modelo económico especializado, cambiando los monocultivos por un desarrollo descontrolado del sector servicios.

La compañera Yasmina expuso con claridad que la economía de mercado, unido a la estratificación social y a una toma de decisiones por parte de la élite ausente de la participación colectiva, y la falta de equidad social son los principales motores de la insostenibilidad, situación agravada con el auge neoliberal.

Posteriormente la compañera hizo un rápido repaso por los movimientos ecologistas en Canarias, desde los años 50, coincidiendo con la publicación de Silent Spring, de Rachel Carson, hasta la actualidad, pasando por los años 90 y primera década del 2000, con una gran actividad de protestas, siendo precisamente los años 90 el comiendo de la ecología social a nivel mundial.

Hoy las luchas ecológicas ya no son locales. La protesta se ha hecho transversal pasando de los problemas locales al reclamo de luchas generales como pueda ser un nuevo modelo energético o un nuevo modelo de movilidad. Sin embargo el neoliberalismo se hace más fuerte hasta llegar a la situación actual, donde las herramientas democráticas de protestas son de dudosa efectividad y los gobiernos ya no sienten presión alguna frente a la protesta.
Pese a todo, se hace evidente la militancia en un grupo ecologista dado que hoy la defensa de lo ambiental es una reivindicación de la equidad social y lo democrático. En definitiva, hoy la lucha ecológica es una lucha contra el neoliberalismo.


El jueves 19 fue el turno de la charla "Decrecimiento" a cargo de Fran, quien comenzó definiendo decrecimiento como una corriente de pensamiento económica, política, social y ecológica que planeta un cambio radical del modelo de desarrollo actual.
Desde Ben Magec tienen claro que el imperativo físico de los límites de la naturaleza unido al expolio y explotación descontrolada de los recursos y la incorporación total del concepto de "desarrollo sostenible" en el sistema capitalista, obligan a optar por el decrecimiento como estrategia. Sin embargo hay que tener en cuenta que el decrecimiento ha de darse de acuerdo con la realidad local y mediante una transición progresiva, siempre pasando por un reparto equitativo de la riqueza y los recursos.

El actual sistema económico se basa en en el crecimiento económico sin límite, lo que nos ha llevado a las conocidas crisis económica y financiera, social, de cuidados, ética, democrática y ecológica. Ésta última no se limita tan sólo a la crisis climática, sino que por el contrario comprende a su vez una crisis alimentaria, de pérdida de la biodiversidad, superación de los umbrales de sostenibilidad y una pronta llegada a los techos de recursos.
Frente a todo esto se hace evidente que el actual modelo, basado en vivir para trabajar y trabajar para consumir ya no nos vale.
Es necesario relocalizar la economía para que ésta esté al servicio de la sostenibilidad, no del capital.
Esta transformación ha de ser una transición y debemos darnos prisa en iniciarla porque de lo contrario será el fascismo quien tome la iniciativa y conduzca el cambio hacia un apoderamiento de los recursos, frente al reparto equitativo que propone el decrecimiento.

Para poner en marcha la estrategia del decrecimiento es necesario desaprender y poner en práctica una emulando los ritmos naturales, intentando adaptar nuestra velocidad a la de los ecosistemas. Además debemos cerrar nuestros ciclos de producción y consumo, basar la obtención de energía en el sol, potencias una alta biodiversidad e intentar actuar desde lo colectivo.
biomímesis

Fran hizo incapié en que decrecer significa disminuir en la producción y el consumo, la velocidad de la vida, las distancias que recorremos nosotros y los productos que consumimos, cantidad y complejidad de la tecnología que utilizamos, horas destinadas al trabajo y el tamaño de nuestros agrupaciones sociales, teniendo éstas que centrarse en realidades locales en lugar de constituir agrupaciones internacionales.
Pero Fran también quiso que comprendiéramos que decrecer implica crecer en cuidados, servicios públicos, economía social y solidariad (bancos de tiempo, redes de trueque, cooperativas sociales...etc) y sector de empleos verdes.

En definitiva Fran expuso con claridad la necesidad de optar por el decrecimiento como estrategia para "descolonizar el imaginario y reconquistar la soberanía", ser los dueños de vivir la vida que creemos que merece la pena vivir.

El viernes 20 le tocó el turno a la compañera Sara con su charla "Ecofeminismo". La charla comienza exponiendo el contexto de la cultura dual y el patriarcado, los cuales no nacen con el capitalismo pero que se ven acentuados con éste. La cultura dual de la dominación capitalista patriarcal se basa en la separación entre los pares naturaleza y cultura, emoción y razón, ciencia y saberes tradicionales.

Con la economía neoclásica se reduce el concepto de valor al de precio. La tierra y el trabajo se sustituyen por capital y se modifica el concepto de producción.
Ya no importa el valor sino el precio del mercado. De ahí que sea más importante la producción de una bomba de racimo que el cultivo de la zanahoria.
La vida no está en el principio de la lógica vital.

Con el capitalismo aparece una nueva dicotomía entre producción y reproducción. El objeto de la economía deja de ser la supervivencia y a pasa a ser la ganancia. El capitalismo se apropia de la agricultura y de la reproducción dando lugar a la sobrexplotación de la tierra y la mercantilización de la sexualidad femenina.
Con el desarrollo industrial y la migración a la ciudad se enalteció la figura femenina como el ser cuidador por excelencia. La mujer es la única capaz de engendrar nuevos obreros, de ahí la necesidad de mantenerla en casa. De esta forma el capitalismo se apropió de los cuerpos de las mujeres.

Posteriormente la mujer quiso ser sujeto de pleno derecho y para ello irrumpió en el mercado laboral. Tal vez esta no fue la mejor manera de reivindicar ese derecho dado que tuvo que doblar su jornada al continuar con su papel de cuidadora.
El desarrollo urbano dificultó el cuidado comunitario y dio lugar a una transferencia generacional del cuidado, teniendo que dejar los niños a cargo de los abuelos para poder trabajar, al tiempo que se produjo una cadena global de cuidados, que se traduce en la migración de mujeres en busca de empleo, teniendo que dejar en sus países de origen a sus hijos al cuidado de otras mujeres.
Por tanto, surge así una nueva crisis, la crisis de los cuidados. Y pese a todo, estos cuidados son los que están manteniendo la vida en el devastador panorama actual.

Toda alternativa al sistema capitalista debe contemplar la economía del cuidado. De lo contrario la vida sería imposible.

Posteriormente, Sara nos habló de las diferentes corrientes ecofeministas, desde el nacimiento del ecofeminismo durante los años setenta. Este primer ecofeminismo demonizaba la figura masculina. Posteriormente este rechazo a los masculino se desplazó hacia un rechazo hacia el capitalismo.
Actualmente hay dos corrientes claras de ecofeminismo, el conocido como "esencialista", que identifica a la mujer con la naturaleza, reclamando el derecho a la diferencia entre hombres y mujeres e identificando al a mujer como la guardiana de la naturaleza.
La segunda corriente es la conocida como "constructivista" o "universalista". Ésta opina que existe una relación de la mujer con la naturaleza, pero desprovista de todo carácter místico, siendo un constructo sociocultural. Busca universalidad de los derechos y propugna que tanto la mujer como el hombre deben ser cuidadores de la naturaleza y el ser humano.

En definitiva, teniendo en cuenta la economía del cuidado, y el desmesurado desarrollo económico, la estrategia a seguir ha de ser ecofeminista y decrecentista.
Esto nos lleva a plantearnos las siguientes preguntas:

- ¿Qué necesidades hay que satisfacer para todos y todas?
- ¿Qué hay que producir para satisfacer esas necesidades?
- ¿Qué sectores hay que desarrollar y cuáles no?
- ¿Quiénes nos vamos a ocupar de esto?

Y concluimos con el convencimiento de que debemos trabajar colectivamente para resolver todas estas cuestiones y apostar por una estrategia decrecentista y feminista.



Desde el SOV Tenerife (CNT) queremos agradecer las maravillosas charlas que las compañeras de Ben Magec han compartido con nosotras. Nos han enseñado que ambos colectivos tenemos objetivos comunes y estamos contentos por haber comenzado a colaborar para alcanzarlos. Estamos seguros que esta colaboración continuará en el futuro, basándonos en la solidaridad y el apoyo mutuo.

Gracias y salud !






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